miércoles, 3 de agosto de 2016

LAS CUATRO REINAS DE DON PEDRO I DE CASTILLA.


LAS CUATRO REINAS DEL REY

DON PEDRO I DE CASTILLA.



       Estos días atrás he publicado algunas páginas sobre leyendas y tradiciones de este vilipendiado rey.   

          En este paseo de hoy, siguiendo con su historia, vamos hablar de las cuatro reinas de su reinado y de su vida personal.

          DOÑA MARÍA DE PORTUGAL. Obviamente la primera reina en su vida fue su madre, nacida en 1313 en Evora Portugal, y casada en 1328 con Alfonso XI rey de Castilla.

          Esta reina no tuvo un matrimonio feliz, el hijo tan deseado para suceder al padre no llegaba. En 1332 nace el infante Don Fernando que muere a los pocos meses, y por fin en la ciudad de Burgos el 30 de Agosto de 1.334 casi seis años después de haberse celebrado el matrimonio, viene al mundo Don Pedro que heredará la corona.

          A poco de nacer, se trasladan con la corte a Sevilla, en cuyos Reales Alcázares el Infante se cría bajo los cuidados de su madre.

          No sabemos, sí la causa de que el tan deseado vástago tardase tantos años en venir al mundo, hizo que el rey se echara en los brazos de Doña Leonor de Guzmán, mujer de gran belleza perteneciente a la nobleza sevillana, que llego a darle diez hijos ilegítimos.       Uno de sus hijos, Enrique de Trastamara hermanastro de Don Pedro, asesinará a este traidoramente en Montiel Ciudad Real en el año de 1369, usurpando el trono al coronarse como rey.

           El distanciamiento entre los esposos, los muchos sufrimientos y humillaciones padecidas por la reina, propiciaron un ambiente de rivalidades y odios, que culminarían en 1350 cando muere Don Alfonso XI, y es proclamado rey el infante Don Pedro.

          Doña María pasa años difíciles con su hijo, causa que ambos se distancien, la reina se marcha a Portugal donde fallece en Evora su ciudad natal en 1357, sus restos tal como ella dispuso, se encuentran sepultados en el convento de San Clemente de Sevilla.

          DOÑA BLANCA DE BORBON. De nobleza real francesa, nace en 1335 y casa con el rey Don Pedro de Castilla en 1353, era una joven doncella de gran hermosura y donaire. Se casaron en un mal momento, cuando el rey estaba perdidamente enamorado de Doña María de Padilla, tanto que al día siguiente de celebrarse las bodas, abandona a Doña Blanca para volver a los brazos de aquella. Presionado por su madre, la corte e incluso el Papa, vuelve Don Pedro junto a su esposa, a la que abandona de  nuevo a los dos días, esta vez definitivamente y para no volverla a ver.      Esta desventurada y joven reina es repudiada, desterrada y presa en varios castillos, falleciendo en el de Medina-Sidonia en 1361.

          DOÑA JUANA DE CASTRO. De esta mujer de gran belleza, viuda, perteneciente a la nobleza castellana, se encapricha Don Pedro, acosándola y requiriéndola de amores.

          Ella que conoce los devaneos del rey, le hace saber que solo le concederá sus favores pasando por el matrimonio, y que este no es posible al estar el rey casado con Doña Blanca.

          No era Don Pedro hombre que cualquier impedimento frustraran sus deseos. Por lo que obliga a los obispos de Ávila y Salamanca a declarar la nulidad del casamiento, así se puede casar con Doña Juana, esponsales que se celebran en la primavera de 1354. Consumado el matrimonio y satisfecho su capricho, al igual que hizo con Doña Blanca, la abandona a los pocos días. De esta breve relación nacería el infante Don Juan de Castilla.

          Al separarse de ella le concede el Señorío de Dueñas al que la reina se retira, años más tarde en 1374 fallece en Galicia, sin dejar de titularse reina de Castilla y León.  

          DOÑA MARIA DE PADILLA. Julio de 1361 los Reales Alcázares de Sevilla están acongojados y tristes, por sus estancias como un alma en pena, vaga desconsolado el rey Don Pedro, acaba de morir Doña María de Padilla, la única mujer que reinó en su corazón. Desde 1352 en que se conocieron han pasado nueve años durante los cuales se amaron sinceramente, ella le fue fiel, perdonándole sus muchas infidelidades.

          En 1362 a los pocos meses de la muerte de María, el rey convoca Cortes[i] generales en Sevilla, en las que declara que su primera y única esposa fue Doña María de Padilla, y que sus matrimonios anteriores se realizaron estando casado secretamente con ella, por tanto no eran legítimos. El porqué de este secretismo y la veracidad del supuesto matrimonio, no está claro ni confirmado.

          El cardenal de Toledo los declara nulos, y siendo ratificados por las Cortes, se le otorga a Doña María de Padilla los honores de reina a título póstumo.

          Como reina está enterrada junto a don Pedro en la cripta de la Capilla Real de la Catedral de Sevilla.

          Muchos escritores alaban su belleza y bondad, nosotros nos quedamos con los versos del Duque de Rivas:

Doña María Padilla 
cuyo entendimiento claro, 
del regio amante penetra 
los más ocultos arcanos. 


Celestial era su rostro

y divina su garganta,

dos soles eran sus ojos

bajo las lenguas pestañas.


Y en quien la bondad del alma 
sobrepuja a los encantos 
de su peregrino rostro, 
y de su cuerpo gallardo.



          Del traslado de los restos de Don Pedro a Sevilla hablaremos en la próxima entrada, que Dios mediante será en Septiembre.

         





[i]  EN LA CASTILLA MEDIEVAL EL REY GOBERNABA CON UNA ASAMBLEA DE NOBLES Y PRELADOS, EN ELLAS SE DECIDIAN ASUNTOS COMO LA DECLARACION DE GUERRA, LA SUCECIÓN O LOS IMPUESTOS ENTRE OTROS ASUNTOS.

domingo, 24 de julio de 2016

LA PRIMITIVA CABEZA DEL REY DON PEDRO.


LA PRIMITIVA CABEZA DEL

REY DON PEDRO.

          En la anterior entrada, decíamos que la estatua de medio cuerpo de Don Pedro, que vemos en la actualidad sobre una fachada de la calle Cabeza del Rey Don Pedro, no es la cabeza que mandó poner el rey en 1369 a raíz de los sucesos de la calle Candilejo[i].  

          Esta primitiva cabeza, de la que inserto una foto a continuación, se encuentra colgada en uno de los muros del Apeadero de la Casa de Pilatos.



EL PRIMITIVO BUSTO DEL REY DON PEDRO DE LA CASA DE PILATOS.[ii]

         

          Estuvo colocada en la calle Cabeza del Rey Don Pedro hasta 1630, año en que por estar la fachada en ruinas, el Ayuntamiento mandó que se retirara, y al rehabilitarse el edificio se sustituyó por el busto actual más vistoso, con los atributos reales, el escudo con las armas de Castilla y León y el Nomadejado del Ayuntamiento sevillano.

          Don Fernando Afán Enríquez de Ribera III Duque de Alcalá (1583-1637) tenía aquella cabeza con el pelo cortado alrededor del cuello y cercenado en la frente, sin barbas ni bigotes, el rostro algo abultado, y en la cabeza un bonete redondo[iii] por verdadera efigie del rey Don Pedro o muy parecida. Y al saber que iba a ser sustituida, la adquirió para llevarla a su palacio, colgarla de un muro y  contemplar  la cabeza del gran enemigo de su familia los Enríquez.

          Las causas y motivos de la enemistad de los Enríquez con el rey Don Pedro según las crónicas fueron  las siguientes:

          Con Alonso Enríquez de Castilla, se inicia el linaje de los Enríquez, su padre era Don Fadrique Alfonso de Castilla, Maestre de Santiago, que murió asesinado en Sevilla por orden de su hermanastro el rey Don Pedro, cuando Alonso tenía tan solo seis años. De mayor luchó contra su tío el rey Don Pedro I de Castilla, en la primera guerra civil castellana, al lado de su otro tío Don Enrique de Trastamara.



.

                   

















[i]  VÉASE EN ESTE BLOG LA ENTRADA TITULADA LA CABEZA DEL REY DON PEDRO.
[ii]  FOTO TOMADA DE WIQUIPEDIA.
[iii]  VÉASE DON JOSÉ GESTOSO SEVILLA MONUMENTAL Y ARTÍSTICA TOMO III.

jueves, 14 de julio de 2016

CABEZA DEL REY DON PEDRO.


CABEZA DEL REY DON PEDRO.



          Esta imagen del rey Don Pedro, realizada por el escultor Marcos Cabrera en 1630, nos hace recordar el crimen que el mismo cometió, y que hemos relatado en la anterior entrada sobre la calle Candilejo[i]. Con ella sobre la pared, cumplía su promesa de que la cabeza del asesino del Guzmán colgaría en el lugar donde se cometió el crimen.

          En el interior de una hornacina, vemos al rey de medio cuerpo cubierto con corona y manto real, en la mano derecha lleva el cetro que apoya sobre el hombro, y sobre la espada posa la mano izquierda. En la parte baja el emblema del nomadejado del ayuntamiento y el escudo de Castilla.

          Aunque nacido en la ciudad de Burgos en Agosto en 1334, a este rey por su mucha vinculación con nuestra ciudad, lo podemos considerar como sevillano.            Aquí desde muy niño tuvo su residencia en los Reales Alcázares, a los que reedificó en el bello estilo mudéjar que hoy contemplamos admirados. Aquí tuvo su corte y vivió con Doña María de Padilla su gran amor.  Sus restos como él quería, reposan en nuestra Catedral, y en muchos lugares de la ciudad encontramos alguna leyenda o tradición con él relacionada.

          ¿Pero quien fue este monarca, tan cantado en coplas y romances, llamado por unos “el Cruel” y por otros “el Justiciero”?.

          Hijo de Alfonso XI y Doña  María de Portugal, a la muerte de su padre en 1350 fue coronado rey, aún no había cumplido los dieciséis años.

          Durante los diecinueve años que duró su reinado no lo tuvo fácil, tuvo continuos enfrentamiento con las diversas facciones de la nobleza que luchaban por el poder, así como con sus hermanastros, sobre todo con Enrique que ambicionaba el trono.

          Fue un buen gobernante, hombre de gran personalidad, valeroso y gran pericia en lo militar, como demostró en las diversas guerras en las que participó.

          Para el buen gobierno, el orden y la tranquilidad en el reino, aplicó por igual a pobres y poderosos una justicia rigurosa y ejemplar, por ello el pueblo le dio el sobrenombre de “Justiciero”.         Estos versos de Quevedo así lo reconocen:

¿Pues Don Pedro de Castilla,

tan valiente y tan severo,

¿Qué hizo sino castigo,

y que dio sino escarmientos?

Quieta y próspera, Sevilla

pudo alabar su gobierno,

y su justicia las piedras

que están en el Candilejo.[ii]

         

          Aunque no fue un santo, tampoco fue tan cruel como las crónicas de su vida y reinado lo describen. Me explico:

          -Su hermanastro Enrique de Trastamara, en la batalla de Montiel (Ciudad Real) con engaños lo atrae a su tienda, donde ayudado por el mercenario francés Bertrand du Guesclin, que pronuncia aquella famosa frase que quedó en la historia “ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor” lo asesina clavándole la espada en el pecho, era el año 1369 tenía 35 años.

          -Enrique, que durante años luchó por poseer la corona de Castilla, no tenía derecho a ella al ser hijo bastardo de Alfonso XI.

          - Una vez el usurpador en el trono, tenía que legitimarse ante sus súbditos, y que mejor manera de mandar a Don Pero López de Ayala que estaba a su servicio, escribir la crónica de Don Pedro donde se le describe como persona capaz de cometer toda clase de atrocidades y crímenes, y por otro lado que él Enrique, no quería el trono por ambición personal, sino para salvar a Castilla del nefasto reinado de su hermanastro.  

          Esta crónica, la única de este rey que se conoce, es la que dio pie a la leyenda de Don Pedro el Cruel. Yo, a pesar de todo lo negativo escrito sobre él, creo que fue más justiciero que cruel.              Pero volvamos a la Cabeza que es el propósito de este escrito, y aquí tengo que decir, que esta Cabeza que vemos no es la primitiva, esa fue otra Cabeza, cuya interesante historia os la comentaré en la próxima entrega.

           





[i]  VÉASE EN ESTE BLOG LA ANTERIOR ENTRADA TITULADA LEYENDA DEL CANDILEJO.

[ii]  ASI LO DECRIBE NUESTRO INMORTAL DON FRANCISCO DE QUEVEDO EN SU POEMA SATIRICO “ JOCOSA DEFENZA DE NERON Y DEL SEÑOR REY DON PEDRO DE CASTILLA.

lunes, 4 de julio de 2016

LEYENDA DEL CANDILEJO


LEYENDA DE LA CALLE  CANDILEJO.

        Muy cerca de la Alfalfa, se encuentran dos calles que se unen en la historia y la leyenda, me refiero a las tituladas Cabeza del Rey Don Pedro y Candilejo.



         En esta última calle a mediados del siglo XIV, desde el ventanuco de su vivienda  y a la luz de un pequeño candil, una anciana observo a dos caballeros que se batían a espada, viendo  como uno de ellos en un descuido del otro le atravesaba el cuerpo con su arma.

         Aunque la poca luz del candilejo le impedía ver las facciones del matador que huía, si reconoció que era el rey Don Pedro por el ruido que hacían sus rodillas al andar. Recordamos que toda Sevilla sabía que este rey padecía una enfermedad en sus piernas que sonaban al caminar.

Al andar sus choquezuelas [i]

forman un ruido notable,

como el que forman los dados

al confundirse y mezclarse.

         La familia de los Guzmanes a  la que pertenecía el fallecido, considerando que se había cometido un crimen, pidió al rey Don Pedro que se encontrase al asesino y se hiciese justicia condenándolo a muerte, accedió el rey decretando que se recompensaría al que lo descubriera y que al igual que se hacía con los delincuentes, la cabeza del autor sería colgada en el lugar de los hechos.

         La vieja, acudió al Alcázar para conseguir la recompensa, en presencia del rey y a solas, le dijo que sabia quien había cometido el crimen, pero que era un personaje de tanta alcurnia que no podía pronunciar su nombre. !Decidlo, o pagareis con vuestra propia vida!.

          “Señor, sí miráis por esa ventana, dijo señalando un espejo que colgaba de la pared, lo veréis en persona”.

            El rey contemplando su rostro reflejado en el cristal, exclamó: “efectivamente has descubierto al criminal y te mereces la recompensa”.

           Y dirigiéndose a la Corte: “os anuncio que ya conozco el autor del crimen, se hará justicia y su cabeza será colgada”.

           Y así lo hizo, mandando que se colocara sobre la pared una copia de su cabeza labrada en piedra.

           Esta cabeza tiene una historia tan interesante, que os la voy a contar en la próxima entrega, dedicada a la calle Cabeza del Rey Don Pedro.



 









[i] CHOQUEZUELAS = ROTULAS. DUQUE DE RIVAS ROMANCE UNA ANTIGUALLA DE SEVILLA.

jueves, 23 de junio de 2016

LA IGLESIA DE SAN ISIDORO.


LA IGLESIA DE SAN ISIDORO.



          En días pasados comenté sobre la estrella o sello de Salomón grabada sobre la piedra de una de las dos portadas góticas de esta iglesia, hoy el paseo lo dedico a visitarla.

         Iglesia gótico-mudéjar, bien de Interés Cultural desde 1995, fue edificada en el siglo XIV sobre los restos de una mezquita árabe.
        

         Sobre la portada de la estrella[i], se alza una peculiar torre-fachada de estilo barroco con dos cuerpos, en el inferior sobre un balcón, se halla un retablo cerámico de azulejos con las imágenes de San Isidoro, flanqueado por los medallones de San Leandro y Santa Justa, sobre el campanario un hermoso chapitel sostiene una veleta.


         La puerta del lado del evangelio es del s. XVIII, delante de ella en el entorno ajardinado, hay una cruz de cerrajería, que estuvo en el cementerio anexo a la iglesia, esta cruz tiene forjado  los símbolos episcopales del cayado y la mitra, que hacen referencia a San Isidoro arzobispo de Sevilla titular de la parroquia.

        Pasamos al interior, donde de las muchas obras artísticas que guarda, lo primero es detenernos ante el Altar Mayor, aquí enmarcado por un suntuoso retablo, podemos admirar el magnífico lienzo de grandes dimensiones pintado en 1613 por el pintor de origen flamenco y perteneciente a la escuela barroca sevillana Juan de Roelas, representa “el Tránsito de San Isidoro” y según criterio de historiadores es la obra cumbre de este artista. Solo por ver esta hermosa pintura, merece visitar este templo.

        La escena de gran colorido, excelente dibujo y composición, se divide en dos partes diferenciadas, en la inferior el santo de rodillas y con las manos juntas, espera la muerte rodeado de eclesiásticos y caballeros, en la superior la Gloria donde Jesucristo, la Virgen y una corte de querubines lo aguardan.



ALTAR MAYOR.TRÁNSITO DE SAN ISIDORO.



        Hermosas capillas se reparten por el templo, entre ellas destaca la Sacramental con sus vistosas yeserías, y un espléndido retablo barroco atribuido a Duque Cornejo, que preside sentada en su trono la imagen de la Virgen de las Nieves, capilla que se cierra con una artística verja del s. XVI.         

       Interesante de contemplar es el Cristo de la Sangre o de los Maestres[ii], impresionante crucificado gótico del siglo XIV, la cabeza inclinada sobre el hombro, el cuerpo arqueado y en el rostro la serenidad divina de la muerte.

      Terminamos la visita nos marchamos, recordando que la Hermandad del Señor de las Tres Caídas y la Virgen del Loreto, que procesiona en la tarde del Viernes Santo, reside en esta iglesia desde 1668.

          





[i] VÉASE EN ESTE BLOG LA ANTERIOR ENTRADA TITULADA LA ESTRELLA DE SALOMON DE LA IGLESIA DE SAN ISIDORO.
 
[ii]DE LOS MAESTRES PORQUE ESTUVO EN UNA CAPILLA DE LA FAMILIA MAESTRE.

lunes, 13 de junio de 2016

LA ESTRELLA DE SALOMON DE LA IGLESIA SAN ISIDORO.


LA ESTRELLA DE SALOMÓN DE LA IGLESIA DE SAN ISIDORO.





LA ESTRELLA DE SALOMON SOBRE LA PUERTA GÓTICA

DE SAN ISIDORO.

      Al final de la Cuesta del Rosario, se encuentra la iglesia que lleva el nombre de este santo sevillano, levantada según la tradición, sobre una mezquita musulmana.

      Lo primero que llama la atención, es la portada lateral de la calle de San Isidoro, gótica con arquivoltas y una moldura triangular en cuyo interior luce labrada en piedra una estrella de seis puntas.

      Se trata de la llamada estrella o sello de Salomón, formada por dos triángulos entrelazados dentro de un circulo[i].


DETALLE DE LA PORTADA



     La iglesia gótico-mudéjar de San Isidoro, se construye en la segunda mitad del siglo XIV reinando Don Pedro I de Castilla.

     Los canteros que trabajan la parte gótica del edificio, como era bastante habitual en la ornamentación de la arquitectura medieval, labran sobre la piedra de la portada una estrella de seis puntas, como talismán para conjurar las fuerzas del mal. Aunque tenga un origen mágico de protección, la situación de este sello de Salomón, distintivo judío, sobre la fachada de una iglesia cristiana, solo cabe pensar en un periodo de tolerancia religiosa, como lo fue el reinado de Don Pedro, años en que la judería sevillana alcanza su mayor apogeo, aquí se les respetaba, mientras en otras regiones se les acosaba y perseguía. 

     Desgraciadamente esto no fue siempre así, posteriormente vinieron las persecuciones, las matanzas, los linchamientos, la expulsión y el exilio, tristemente célebre fueron las matanzas del año 1391 que acabó prácticamente con los judíos de Sevilla.



      Hoy contemplando esta estrella, que no deja de ser una rareza encontrarla en una iglesia cristiana, en las de Sevilla solo he visto esta, pienso en las muertes causadas por motivos religiosos, y lo hermoso del derecho fundamental de la no discriminación por raza, sexo, religión u opinión.







[i] MUY INTERESANTE EL ARTICULO SOBRE LA ESTRELLA DE SALOMON DE RAFAEL COMES RAMOS EN REVISTA ARCHIVO HISPALENSE Nº 177 AÑO 1975

viernes, 3 de junio de 2016

EL CONDE DE PUÑONROSTRO.


EL CONDE DE PUÑONROSTRO.

         Sevilla en sus calles rinde homenaje, no solo a la memoria de personajes sevillanos, sino también foráneos que tuvieron algún tipo de relacion con ella,  es el caso de Puñonrostro nacido en Torrejón de Velasco Madrid en 1541, y fallecido en Madrid en 1610, que tiene una calle dedicada a su honor en la Puerta Osario.     

         Don Francisco Arias Dávila y Bobadilla IV Conde de Puñonrostro, noble y militar que durante más de treinta años sirvió en el ejercito real, sobresaliendo al frente de los Tercios de Flandes, fue nombrado por el rey Felipe II Asistente de Sevilla, cargo que ocupó entre los años 1597 a 1599, con la finalidad de  terminar con su desgobierno y limpiarla de bandidos y facinerosos.

         A esta Sevilla próspera y muy corrompida, la misma que unos años antes había calificado Santa Teresa de Jesús “de ciudad de pecado por donde el diablo anda suelto” llega Puñonrostro a poner orden. La tarea no le fue fácil, además de perseguir a ladrones tuvo que luchar contra la corrupción, la mendicidad y la regatonería. Y vaya si lo consigue, a pesar de sus discrepancias con los jueces de la Audiencia.

         LA DELINCUENCIA. Su aplicación de toda la fuerza de la ley a ladrones y delincuentes, hace que le teman tanto, que la  mayoría abandonan la ciudad huyendo de su justicia que los puede encarcelar, llevar a galeras e incluso a la horca.

         El propio Cervantes en su Novela la Ilustre Fregona dice por boca de uno de sus personajes: “el Conde tiene un Bercebú en el cuerpo, que nos mete los dedos de su puño en el alma. Barrida está Sevilla de jácaros (chulapos, bravucones) y no para ladrón en sus contornos, todos le temen como al fuego, aunque ya se suena que dejará presto el cargo , porque no tiene condición para verse a cada paso en dimes ni diretes con los señores de la Audiencia ”.

         LA MENDICIDAD. Una curiosidad interesante fue su fórmula para controlar esta plaga de mendicidad y vagancia, manda publicar un bando ordenando a todos los que viven del oficio de pedir limosna, presentarse en el Hospital de la Sangre (Actual sede del Parlamento de Andalucía) bajo pena de azotes por incumplimiento.

         En los días señalados para el control, corredores, patios, y la amplia explanada exterior del Hospital, se llenan con más de dos mil mendigos Ante su presencia  y reconocidos por los médicos, a los viejos y lisiados se les dio una credencial para pedir consistente en una tablilla colgada al cuello, a los sanos se les conminó a trabajar o serian condenados a cien azotes.

         LA REGATONERÍA[i]. Otra plaga que asolaba la ciudad, era la regatonería o estraperlo. Estos especuladores burlando las ordenanzas,  se dedicaban ilegalmente a la venta al por menor de toda clase de comestibles, con precios por encima de las tasas marcadas por el municipio. 

         La primera iniciativa de Puñonrostro, fue pregonar un bando en el que se mandaba guarda las posturas, o sea vender a lo fijado, bajo pena de doscientos azotes por incumplimiento.

         Muchos fueron los condenados, algunos de ellos con gran repercusión en la ciudad, siendo incluso cantados en coplas.

         Célebres fueron los casos de las regatonas “la Gamarra” o de María de la O, esta avisada que iba a ser detenida, se refugia en  iglesia de San Marcos acogiéndose al asilo sagrado.

         Puñonrostro considerando que tenía razón para aplicar la justicia, y sin temor a enfrentarse con la Iglesia,  manda sacarla y llevarla a la cárcel, de donde saldría días más tarde condenada a vergüenza pública[ii], montada en un burro, desnuda de cintura para arriba y recibiendo los azotes.

         Además de las plagas arribas mencionadas, Puñonrostro se ocupa de todos los asuntos relacionados con el buen gobierno de la ciudad.

         Y Sevilla con esta calle a su nombre, honra a un hombre que en tiempos de tanta picaresca llevó el orden y la tranquilidad a una ciudad tan importante como lo era Sevilla.        



[i]  VÉASE EL LIBRO SUCESOS DE SEVILLA 1592 A 1604 DE FRANCSCO DE ARIÑO. COLECCIÓN CLASICOS SEVILLANOS. SEVILLA.
[ii]  LA VERGÜENZA PÚBLICA ERA UN CASTIGO QUE SOLO SE APLICABA A LA CLASE PLEBEYA, ESTANDO EXCLUIDOS NOBLES Y CLÉRIGOS, CONSISTÍA EN EXPONER  AL CONDENADO ANTE EL PÚBLICO PARA QUE SE CONOCIERA SU DELITO Y FUERA AFRENTADO Y HUMILLADO POR LOS VECINOS.

lunes, 23 de mayo de 2016

LA ALFALFA EN TIEMPOS DE CERVANTES.


LA ALFALFA EN TIEMPOS DE CERVANTES.

       En 1916 con motivo del 3º Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes, se colocaron en diversos lugares de la ciudad unas placas de cerámicas que además de rendirle  homenaje, nos recuerdan que esa calle o plaza esta citada en una de sus Novelas Ejemplares.[i]

       En el paseo de hoy voy a seguir los pasos del inmortal escritor contemplando cuatro de estas cerámicas situadas en las cercanías de la Plaza de la Alfalfa, por donde estuvieron los mercados de las Carnicerías, de la Caza, de la Pescadería, de las Berzas y Verduras,  del forraje y del pan.

          Para ello, que mejor que retroceder al siglo XVI y hacer el paseo acompañado de aquellos personajes creados por su fecundo ingenio.

          Los dos primeros azulejos los encontramos, uno en la Plaza de Jesús de la Pasión antigua  plaza de San Salvador y del Pan, el otro en la esquina de la Alcaicería con la Alfalfa, ambos relacionados con las Carnicerías y con un donoso suceso que sucedió en estos lugares y que se cuenta en la Novela Ejemplar Rinconete y Cortadillo.



AZULEJO DE LA ANTIGUA PLAZA DEL PAN Y DE SAN SALVADOR.

          Rincón y Cortado son dos pilluelos de entre catorce y diecisiete años, que nada más entrar en Sevilla venden en el Malbaratillo, mercadillo a las afueras de la Puerta del Arenal, las dos camisas que habían afanado a un francés[ii].

          Con los veinte reales conseguidos, adquieren unos costales, que les han de servir para trabajar como esportilleros, llevando víveres desde los mercados hasta el domicilio de la persona que los contraten. Para este servicio  han de acudir todas las mañanas a  las Carnicerías y Pescaderías, a la plaza de San Salvador y a la Costanilla.

          El primer trabajo es a un estudiante y sacristán, al que sirven pero además le roban una bolsa con monedas y un vistoso pañuelo. Bolsa que más tarde entregan a Monipodio jefe de los ladrones en cuya hermandad son admitidos.

          Los otros dos azulejos se refieren a la Novela Ejemplar el Coloquio de los perros Cipión y Berganza, donde este último le dice a Chipión “la primera vez que vi el sol fue en el Matadero de Sevilla donde no se teme ni al Rey ni a su justicia, y  donde oí decir que tres cosas tenía el rey que ganar en Sevilla, la calle de la Caza, la Costanilla, (actuales calle Huelva y Cuesta del Rosario) y el Matadero”.



PLACA SITUADA EN LA FACHADA DEL NÚMERO 12 DE LA CUESTA DEL ROSARIO, ANTIGUAMENTE LA COSTANILLA.

           La Sevilla del XVI que conoce Cervantes es una ciudad rica y opulenta, con su famosa e importante Casa de la Contratación y su puerto de Indias, donde arriban las naves del Nuevo Mundo cargadas de riquezas y metales preciosos como el oro y la plata.

          A esta gran orbe acuden comerciantes, mercaderes banqueros, constructores, pintores, escultores, órdenes religiosas y una gran diversidad de personajes, entre los que no podían faltar pícaros y gentes del hampa.

          Era tanta la población de truhanes, malhechores, ladrones, mendigos, regatones, etc, que incluso dominaban zonas que estaban fuera de la ley, como el Matadero, la Costanilla o la calle de la Caza, lugares donde ni el orden ni la justicia se atrevían entrar, podemos decir que Sevilla era un paraíso para la gente de mal vivir.

          Para poner fin a este desgobierno, llega en 1597 Don Francisco Arias Dávila y Bobadilla  Conde de Puñonrostro, nombrado Asistente de  Sevilla por el rey Felipe II.

          De este personaje, y su lucha contra el hampa, hablaremos en la próxima entrada.  

         



         

         





[i] SOBRE LAS PLACAS CERVANTINAS VÉANSE EN ESTE BLOG LAS ENTRADAS  AZULEJOS CERVANTINOS Y SANTA
PAULA Y CERVANTES PUBLICADAS LOS DIAS 4 Y 7 DE ABRIL 2014.

[ii]  EN LA CALLE ARENAL CERCANA A LA PLAZA DE TOROS SE ENCUENTRA  OTRA DE ESTAS  CERAMICAS DONDE  SE EMENCIONA ESTE HECHO DEL MALBARATILLO.