martes, 23 de mayo de 2017

LA IGLESIA DE SAN ESTEBAN.


LA IGLESIA DE SAN ESTEBAN.



PORTADA DE LA CALLE SAN ESTEBAN.

En días pasados alargué mi paseo hasta Santiponce para  visitar el Monasterios de San Isidoro del Campo, hoy de nuevo de paseo por la ciudad, me encuentro en la calle San Esteban ante la iglesia del mismo nombre.

Esta iglesia, al igual que otras que hemos visitado a lo largo de estas páginas, fue en el siglo XIV reedificada en arquitectura gótico-mudéjar, estilo que se caracteriza: por un templo de una nave con tres cuerpos separados por pilares, el central más alto y ancho que los laterales, techumbre de madera de artesanado mudéjar, torre de ladrillos, portadas adosadas de cantería con arcos ojivales y elementos decorativos almohade.

Antes de pasar al interior, me recreo contemplando las dos portadas góticas. La que da a la calle San Esteban se remata con una hornacina con la figura del santo titular, y tiene  una característica que la hacen única y es que el arco ojival exterior está adornado con puntas de piedra en forma de diamantes.



DETALLE  PORTADA SAN ESTEBAN. PUNTAS DE DIAMANTES.

Estas puntas de diamantes, hacen crecer la dificultad que la Hermandad de San Esteban, cuya sede se encuentra en este templo, tiene para sacar en Semana Santa al Señor de la Salud y Buen Viaje y a la Virgen de los Desamparados.

Y todos los años, la abnegación, amor y esfuerzo de los hermanos costaleros, producen el prodigioso milagro de ponerlos en la calle para iniciar su Estación de Penitencia.

Concretamente el   el “paso” de la Virgen, una portada  de menores dimensiones que el palio, convierten esta salida en uno de los lugares más interesantes y clásicos de la Semana Santa sevillana.

En esta misma fachada se encuentra la ventana por la que durante todo el año se venera al Cristo de la Salud y Buen Viaje, popularmente “el Cristo de la ventana”.

     Antiguamente los viajeros que partían por la Puerta de Carmona, se detenían para rezarle y pedirle un buen viaje.

         

          Sigo por el exterior hasta la calle Medinaceli, en ella antiguamente había un arquillo o pasadizo por el que los Duques accedían desde su palacio a la iglesia.

          Aquí a los pies del templo, se encuentra la otra portada gótico-mudéjar, presidida por una escultura del Salvador y a los lados bajo dosel las figuras de San Lorenzo y San Esteban, la belleza de esta puerta se completa con unas figuras geométricas propias del arte islámico almohade que parecen encajes, como los que adornan las iglesias de Ómnium Sanctórum y San Marcos y con mayor esplendor la Giralda[i].





DETALLE DE LA PORTADA DE LS PIES.

Antes de entrar al templo, contemplo la torre y el gótico ábside hexagonal, con contrafuertes y almenas dentelladas.


TORRE Y ABSIDE DEL TEMPLO.



En el interior destacan las pinturas del Retablo Mayor dedicadas a la vida de Jesucristo y otros santos, algunas de ellas como las de San Pedro y San Pablo atribuidas al genial Zurbarán.

Diversas capillas y retablos se reparten por el templo, como las dedicadas a San José, a Santa Ana, a la Virgen de la Luz, y la Sacramental, cubierta con una semiesfera de yeserías fechada en 1676, y presidida por la Inmaculada.

          Salgo de la Iglesia declarada en 1968 Monumento Bien de Interés Cultural, y continúo calle abajo en dirección a la Puerta de Carmona, y a la izquierda a pocos pasos, entro por una callejuela muy curiosa, larga y estrecha, de trazado irregular en forma de zeta, que resulta que es una barreduela sin salida, ni ruidos ni  tráfico, parece encontrarse uno en época medieval[ii].







[i] ESTOS ADORNOS DE DECRACION SE LLAMAN SEBKA.

[ii] [ii] LLRVA EL NOMBRE DE VIRGEN DE LA LUZ POR LA IMAGEN QUE SE VENERA EN LA IGLESIA DE SAN ESTEBAN.  .

sábado, 13 de mayo de 2017

EL MONASTERIO DE SAN ISIDORO DEL CAMPO. SANTIPONCE.


EL MONASTERIO DE SAN ISIDORO

DEL CAMPO.








Estos días atrás he estado visitando el Monasterio de la Cartuja, hoy voy a dedicarlo a otro Monasterio, el de San Isidoro del Campo, que se encuentra en Santiponce muy cerca de Sevilla, y que desde 1872 es Conjunto Histórico-Artístico de interés nacional.


Este convento, al igual que otros muchos, fue expropiado a mediados del XIX por la desamortización de Mendizábal, los monjes expulsados, las estancias utilizadas para diversos usos, como cárcel de mujeres o fábrica de cerveza, por fortuna tras la rehabilitación y restauración de hace unos años, podemos disfrutar del gran patrimonio artístico  de este Monasterio convertido en museo.







PATIO DE LOS NARANJOS O ATRIO EXTERIOR.

El primitivo monasterio-fortaleza se construyó sobre el solar de una pequeña ermita, donde según la tradición estuvo enterrado San Isidoro de Sevilla hasta 1.063, en que sus cenizas fueron trasladadas a la Catedral de León.


Su fundación se remonta a 1301, cuando Don Alonso Pérez de Guzmán, conocido históricamente como Guzmán “el Bueno”, cede a los monjes del cister los terrenos para la construcción de este monasterio, a cambio de obtener el privilegio de enterrarse en la iglesia él y su esposa Doña María Coronel.


Los monjes del cister residieron hasta 1.431, que fueron sustituidos por la Orden jerónima, estos realizaron importantes ampliaciones y reformas, dotándolo a lo largo de los siglos de una gran cantidad de obras de arte, pinturas al óleo, esculturas, ornamentos religiosos, murales, etc.


Atravesamos la explanada exterior en cuyo centro se alza una cruz de forja sobre columna romana y tras pasar una bella portada mudéjar, acedemos al interior para iniciar la visita.


Lo primero que llama nuestra atención, es que este Monasterio no tiene una sino dos iglesias iguales o gemelas, ambas unidas y separadas por un gran arco.


En la iglesia primitiva, quedamos maravillados ante el monumental retablo mayor, en la parte superior la imagen de San Isidoro, y en la inferior la de San Jerónimo Penitente de un realismo impresionante.


   RETABLO IGLESIA GUZMAN EL BUENO.



               A ambos lado de este retablo, se encuentran los sepulcros con las figuras orantes del fundador Don Alonso Pérez de Guzmán, “el Bueno” y de su esposa Doña María Coronel.  

          Retablo y esculturas, son obras salidas de las manos del genial Martínez Montañés, conjunto que se puede considerar como una de las joyas del Monasterio.

          La segunda iglesia la mandó construir Don Juan Alonso Pérez de Guzmán, hijo del anterior, para sepultura suya y de sus descendientes.

          El altar mayor lo preside un Calvario compuesto por un Crucificado gótico y a sus pies la Virgen y San Juan.

          En un nicho en el lado del evangelio, se encuentra el sepulcro de Don Juan Alonso, la figura descansa sobre almohadas y las manos sujetando la espada.

En el muro frontero, el sepulcro de su esposa Doña Urraca Osorio, muerta en la hoguera acusada de conspiración contra el rey Don Pedro I, cubre la cabeza con cofia y viste un largo manto que le llega hasta los pies, en la mano izquierda lleva un libro cerrado.





SEPULCRO DE DOÑA URRACA OSSORIO.



A sus pies, la pequeña figura de su fiel y heroica doncella Leonor Dávalos, que al ver que el viento levantaba las ropas de su señora, no dudó en saltar a la hoguera donde esta ardía, para cubrirle honestamente las piernas sujetándole las faldas  y quemándose con ella.


En el zócalo de la tumba se recoge este suceso.




En esta iglesia también se encuentran las sepulturas de otros miembros del linaje de los Guzmanes.


 


SAN ISIDORO Y EL BROCAL DEL POZO.


En el muro de la derecha y tras una reja de hierro, se conserva un pedazo del brocal de pozo con la inscripción “Gutam cavat lapidem, dicho latino que significa “la gota de agua perfora la piedra”.



BROCAL DEL POZO LEYENDA DE SAN ISIDORO.

San Isidoro de joven le costaba concentrarse y tener voluntad para adelantar en los estudios, le gustaba más  estar ocioso, y vagar por los campos.


Según la leyenda, un día se acercó a un pozo para sacar agua, notando que el agua había hecho hendiduras en la dura piedra.           Entonces comprendió que también la perseverancia y la voluntad pueden vencer las duras dificultades de la vida, con esta reflexión regresó con amor a sus libros, llegando a ser uno de los hombres más sabios de su época.


Seguimos la visita pasando por las distintas estancias visitables del convento: el Claustro de los Muertos de un bello estilo mudéjar, cuyo patio sirvió como lugar de enterramiento de los monjes jerónimos; el patio de los Evangelistas con esplendidos frescos murales dedicados a San Jerónimo y otros santos, entre los que destaca uno dedicado al Árbol de la Vida; el Refectorio presidido por el mural de la Santa Cena; la Sacristía y la Sala Capitular.





EL CLAUSTRO DE LOS MUERTOS.

Al pasear por estas dependencias hemos contemplado y admirado sus pinturas murales realizadas entre los siglos XV al XVII, entre todas forman un grandioso conjunto que por su calidad artística, lo podemos considerar como otra de las joyas del Monasterio.


Pobre es mi pluma para describir tantas bellezas, por ello recomiendo venir a verlas, la entrada es gratuita.


 






              



              

 




              











 




 


 


         


 


 


                

 


 


 






 


 


 






           

miércoles, 3 de mayo de 2017

CRISTOBAL COLON Y LA CARTUJA DE SEVILLA.


CRISTOBAL COLON Y  EL MONASTERIO DE LA CARTUJA DE SEVILLA.

       En los jardines cercanos a la Puerta de las Cadenas y al lado de un ombús o árbol de la buena sombra, que según la tradición



OMBÚS, ZAPOTE O ÁRBOL DE LA BUENA SOMBRA.

plantara hace unos quinientos años Hernando Colon hijo del Almirante, se encuentra la estatua de Cristóbal Colon.

          Monumento que levantara en 1857 la Marquesa viuda de Pickmán, en recuerdo de que en la iglesia de este Monasterio, estuvieron sepultados los restos del Descubridor durante veintisiete años.

          No solo muerto, en vida Colón se hospedó en numerosas ocasiones en esta Cartuja, como veremos en los párrafos siguientes.


           


MONUMENTO A COLON EN LA CARTUJA.

          Colon con el conocimiento  de sus muchas navegaciones y el estudio de cartografías,  elabora  un  proyecto consistente en abrir una nueva ruta para llegar a las costas occidentales de Asia.

          Esta hipótesis, se basaba en que al ser la tierra una esfera redonda, se podría llegar hasta las Indias Occidentales navegando hacia el oeste y cruzando el Mar Tenebroso o sea el Océano Atlántico.

          Proyecto que donde se presentaba era rechazado y tomado como una quimera impracticable, incluso fue motivo de escepticismo, incomprensión y burla.

          Pero no todos a los que participaba sus ideas e ilusiones estaban en contra, entre los muchos valedores que tuvo hay que destacar al monje cartujo Gaspar Gorricio con el que mantuvo  una gran amistad.

          Colon entre los años 1484 a 1492 y a la espera de ser recibido por los Reyes Católicos y presentarles su proyecto, frecuenta en numerosas ocasiones el Monasterio de la Cartuja sevillana, siendo muy bien acogido por el pleno de la comunidad covitana,  aquí consulta y estudia en la biblioteca, con Gorricio debate sobre navegación y astronomía, al tiempo que prepara los informes a presentar en las cortes.

          En Abril de 1492 terminada la conquista de Granada, los Reyes Católicos aceptan el proyecto de Colón, nombrándole Almirante del Mar Océano, Virrey y Gobernador de las tierras que descubra.

          Colon realiza cuatro viajes al Nuevo Mundo, del último realizado entre Mayo de 1502 y Noviembre de 1504 vuelve deprimido y enfermo, residiendo en la Hospedería de la Cartuja donde goza de paz y tranquilidad.

          En la primavera de 1506, el Descubridor viaja a Valladolid con el deseo de entrevistarse con el Rey Don Fernando, se encuentra cansado, envejecido y enfermo, males que el día 20 de Mayo le producen la muerte, siendo sepultado en el convento de San Francisco.

          En este convento descansará  poco tiempo, a los tres años en 1509, sus restos por decisión familiar, son exhumados y llevados al Monasterio de la Cartuja de Sevilla, donde serán enterrado en la capilla de Santa Ana.           

          Con este traslado comienza el peregrinaje de Colon muerto, si en vida fue un constante viajero, sus huesos no lo serán menos.

          En 1536 su nuera María Toledo, para cumplir la voluntad testamentaria del Almirante, exhuma los restos de Colon y de Diego su esposo para llevarlos a la Catedral de Santo Domingo en la Republica Dominicana.      

          En 1795 por el Tratado de Basilea en el que España cede a Francia su parte en la isla de Santo Domingo, los restos de Cristóbal Colon se envían a la Catedral de La Habana.

          En 1898 con la independencia de Cuba los restos se trasladan de nuevo, y llegan a Sevilla en cuya Catedral se guardan en un magnifico mausoleo[i].

          Con esta página sobre Cristóbal Colon, termino la serie de artículos dedicados a la Cartuja sevillana, en los próximos días visitaré en Santiponce el Monasterio de San Isidoro del Campo.







[i]    SOBRE LOS RESTOS DECOLON VÉASE EN ESTE BLOG: CATEDRAL DE SEVILLA. MONUMRNTO FUNERARIO DE CRISTOBAL COLON. PUBLICADO EL 30 DE NOVIEMBRE DE 2014.

sábado, 22 de abril de 2017

LAS SEPULTURAS DE DON PEDRO ENRIQUEZ Y DOÑA CATALINA DE RIBERA.


LAS SEPULTURAS DE DON PEDRO

ENRIQUEZ Y DE DOÑA CATALINA DE RIBERA

EN LA CARTUJA DE SEVILLA.

       Al fondo de la Sala Capitular, donde en días anteriores he estado visitando las tumbas de varias generaciones de Riberas, se hallan los magníficos monumentos fúnebres de Don Pedro Enríquez de Quiñones y de su esposa Doña Catalina de Ribera.



MONUMENTO FÚNEBRE DE DON PEDRO ENRIQUEZ.



DETALLE SEPULTURA DE DON PEDRO.





MONUMENTO FÚNEBRE DE DOÑA CATALINA DE RIBERA.



DETALLE SEPULTURA DE DOÑA CATALINA.

         

          Me encuentro ante dos maravillas del arte plateresco, encargadas en Génova sobre 1525 por Don Fadrique Enríquez de Ribera, para honrar la memoria de sus padres.

          No hace falta entender mucho de arte para quedar maravillado ante estas sepulturas, que si estuvieran en un museo habría que guardar cola para verlas.

          Se componen de unos arcos triunfales sostenidos por columnas y rodeados de una profusa decoración de santos, ángeles, relieves con escenas del calvario, y figuras alegóricas como sirenas aladas, portadoras según la mitología de las almas el Paraíso[i].

          Don Pedro Enríquez viste con armadura y sosteniendo la espada, su esposa descansa portando un libro entre las manos, bajo los sarcófagos unas lápidas nos dan detalles sobre sus vidas y en el zócalo resaltan sus escudos nobiliarios.

           Con estas dos sepulturas,  se completa la visita a las tumbas de esta familia.

          Doña Catalina de Ribera, muy querida en Sevilla, dedicó su vida a realizar grandes obras de caridad, entre las que tenemos que destacar la fundación del Hospital de la Sangre, actual sede del Parlamento de Andalucía.

          La ciudad la recuerda dedicándole unos jardines, y en ellos sobre el muro, una monumental fuente con su retrato en azulejos.

          Los enterramientos en el Monasterio de la Cartuja de la estirpe Ribera, por el privilegio concedido a Per Afán de Ribera “el viejo” en 1411,  finalizan en 1625 a consecuencia de un enlace matrimonial.

               Ese año Ana María Luisa Enríquez de Ribera V duquesa de Alcalá, casa con Antonio Juan Luis de la Cerda VII Duque de Medinaceli, a partir de dicha fecha los Enríquez Ribera se integran en la poderosa Casa Medinaceli, se unifica el patrimonio  y sus miembros, ya vinculados a la mencionada Casa dejan de enterrarse en la Cartuja.

          Como es el caso del padre de Ana María Luisa, Don Pedro Girón de Ribera, cuyos progenitores se habían enterrados en la Cartuja, fallece en 1633 siendo sepultado en la Iglesia Colegial de Santa María en Medinaceli (Soria).         

          Estas sepulturas, así como la Casa de Pilatos, pertenecen a la Casa de Medinaceli, cuya fundación creada en 1980 tiene la finalidad de conservar, estudiar y difundir, su patrimonio artístico y cultural.

          No quiero terminar mi visita al Monasterio de la Cartuja, sin recordar las vinculaciones que con este cenobio tuvo Cristóbal Colon, y así lo haré en mi próximo escrito.




[i]  UNA TALLADA DESCRIPCION DE ESTOS SEPULCROS SE ENCUENTRA EN EL LIBRO DE VICENTE LLEÓ CAÑAL: NUEVA ROMA MITOLOGÍA Y HUMANISMO EN EL RENACIMIENTO SEVILLANO. ABC BIBLIOTECA HISPALENSE.

miércoles, 12 de abril de 2017

SALA CAPITULAR MONASTERIO DE LA CARTUJA


SALA CAPITULAR DEL MONASTERIO DE LA CARTUJA DE SEVILLA.

SEPULTURAS DE LOS RIBERAS.

          Desde el Claustrillo accedemos a la Sala Capitular, donde se encuentran los túmulos funerarios de miembros del linaje de esta familia de la nobleza sevillana, tan solo por verlos merece visitar este monasterio.



SALA CAPITULAR

          No están todos, muchas sepulturas y restos se han perdidos, por ejemplo los de Don Fadrique Enríquez de Ribera que construyó y dio nombre a la Casa de Pilatos, o los de Don Fernando Enríquez de Ribera II duque de Alcalá esposo de Doña Juana Cortés, señora que en el anterior escrito sobre el Claustro Menor hemos visto su estatua orante.

          En un orden cronológico, el primer túmulo es el de Ruy López de Ribera, su padre de origen gallego, fue el primer Ribera que se estableció en Sevilla, le acompaña su esposa Doña Inés de Sotomayor.         

          Como caballero luchó en la Reconquista, muriendo en 1344 en el asedio y conquista de Algeciras.



                                                    RUY LÓPEZ DE RIBERA Y DOÑA INÉS DE SOTOMAYOR.


Le sigue su hijo Per Afán de Ribera llamado “el viejo”(1338-1423) por su longeva vida, llegó a los 85 años. Fue uno de los más importantes miembros de la Casa Ribera, detentó el `Patronazgo de esta Cartuja y el derecho a ser enterrados en este Monasterio él y los miembros de su linaje.


          A lo largo de su dilatada  vida ocupó diversos cargos políticos y militares, luchó contra los moros, ejerció como capitán general de la flota en el asedio a Lisboa[i], fue Caballero Veinticuatro de Sevilla (lo que sería el equivalente actual a concejal del ayuntamiento), Notario y Primer Adelantado Mayor de Andalucía, cargo en el que se representaba al rey y que por su carácter vitalicio pasaría a sus descendientes.



SEPULTURA DE PERAFÁN DE RIBERA  “EL VIEJO” Y SUS DOS ESPOSAS.

          Se le representa caballero con espada y flanqueado por sus dos esposas Doña María Rodríguez Mariño y Doña Aldonza de Ayala y Toledo.     

          El orden sigue con Don Diego Gómez de Ribera II Adelantado Mayor e hijo de Per Afán el Viejo.



DON DIEGO GOMÉZ Y SU ESPOSA DOÑA BEATRIZ PORTOCARRERO.

          Falleció en 1434 de un flechazo en la boca, cuando luchaba contra los moros en el asalto al castillo de Alora (Málaga). Su valentía le valió quedar para la posteridad en  la literatura de la época el romancero.

          El romance “Alora la bien cercada” donde figura como personaje principal, era cantado por los juglares para deleite de nobles y pueblo en general.

          Su figura se representa, con el cuerpo inclinado y los pies cruzados, entre los que sostiene la espada. A su lado su esposa Doña Beatriz Portocarrero vestida con túnica y amplio manto.

          El III Adelantado Mayor heredero e hijo del anterior fue Per Afán de Ribera y Portocarrero (1420-1456) “el joven”.




           

PER AFAN DE RIBERA Y PORTOCARRERO CON SUS ESPOSAS TERESA

DE CORDOBAY MARIA DE MENDOZA

          Al igual que su abuelo se casó dos veces, con Doña Teresa de Córdoba y con Doña María de Mendoza, fue padre entre otras hijas de Doña Catalina de Ribera, cuya sepultura y la de su esposo vamos a ver a continuación.

          Pero estas sepulturas son tan suntuosas y magnificas, que merecen dedicarle un escrito para ellas solas y que publicaré para el próximo día.

 








[i]  EN EL CERCO DE LISBOA DE 1384 SE ENFRETARON POR CUESTIONES DINASTICAS LOS REINOS DE CASTILLA  Y PORTUGAL, LOS CASTELLANOS CON GRANDES PERDIDAS DE HOMBRES A CAUSA DE UNA EPIDEMIA DE COLERA SUFRIERON  LA DERROTA  SIN PODER ENTRAR EN LISBOA

martes, 4 de abril de 2017

EL CLAUSTRILLO DE LA CARTUJA.


EL CLAUSTRO MENOR DEL MONASTERIO DE LA CARTUJA.

LAUDAS Y ESTATUAS ORANTES.

       El claustrillo o claustro menor, donde siguiendo mi paseo me encuentro, fue construido a mediados del siglo XV en bello estilo mudéjar, sus columnas de mármol, sus arcos, ladrillos y tejas, hacen de este lugar uno de los conjuntos arquitectónicos más interesantes del monasterio.



CLAUSTRILLO AL FONDO LAS ESCULTURAS ORANTES, A LA DERECHA LA LAUDA DE PER  AFÁN DE RIBERA III.


               A pesar de sus pequeñas dimensiones era el centro de la vida monacal, desde él se accedía a la iglesia y  al claustro mayor, el refectorio presidido por el óleo la Santa Cena de Alonso Vázquez, actualmente en nuestro Museo de Bellas Artes; la capilla de la Magdalena y la Sala Capitular se encuentran en este patio.

            Al inicio de estos escritos sobre el Monasterio, comenté que por el Patronazgo concedido a Per Afán de Ribera, varias generaciones de esta familia estaban enterrados en esta Cartuja, y aquí en este claustro comenzamos a encontrarnos con ellos.

            LAS ESTATUAS ORANTES.


Lo primero que llama nuestra atención son las dos esculturas en mármol blanco, de rodillas y en aptitud de rezar.



ESCULTURAS ORANTES.


  1.           Representan a Doña Juana de Zúñiga segunda esposa de Hernán Cortés, y de la hija de ambos Doña Juana Cortés y Zúñiga, que por cierto no están enterradas en este monasterio, sino en el convento de Madre de Dios de la calle San José. Aquí hay que preguntarse ¿Si son familia de Cortés y están sepultadas en el referido convento, porque sus estatuas están aquí?
Ello tiene su historia: Doña Juana de Zúñiga costeó una capilla en el Convento de Madre de Dios, obteniendo a cambio el derecho de enterramiento, a su muerte y la de su hija fueron enterradas en dicho convento, instalando en sus sepulturas las esculturas orantes que estamos contemplando.

Años más tarde se colocaron las estatuas yacentes, que hoy podemos ver en unas hornacinas a ambos lados del altar mayor del convento y se retiraron las figuras orantes.

El pertenecer Doña Juana Cortés a la familia Ribera, era esposa de Don Fernando Enríquez de Ribera II duque de Alcalá, es el motivo que las imágenes de madre e hija se encuentren en esta Cartuja de Santa María de las Cuevas.



            LAUDA SEPULCRAL DEL I DUQUE DE ALCALÁ.

          En un extremo del claustro, podemos admirar la lápida sepulcral de Per Afán Enríquez de Ribera III, (Sevilla 1509-Nápoles1571) uno de los grandes personajes de la estirpe Ribera.      Notario y VII Adelantado Mayor de Andalucía, como político y diplomático fue virrey en Nápoles, por sus méritos el rey Felipe II le otorgo el titulo de Duque de Alcalá de los Gazules, como humanista fue gran impulsor de la cultura renacentista, gran coleccionista de obras de arte y antigüedades muchas de ellas embellecen las dependencias y galerías de la Casa de Pilatos.



                LAUDA SEPULCRAL DE PERAFAN DE RIBERA III.

                    En su testamento dejó escrito que a su muerte fuese enterrado en la Cartuja de Santa María de las Cuevas de Sevilla bajo lápida de bronce. Y su última voluntad se cumplió con esta magnífica pieza de aproximadamente tres x dos metros, realizada por el escultor y fundidor Bartolomé Morel en 1573, el mismo  que fundiera el Giraldillo que culmina la Giralda.

          Se representa al duque con rica armadura, sosteniendo en las manos el yelmo y la espada, a ambos lados los escudos nobiliarios de los Enríquez y Riberas. Una de las dos cenefas que adornan la lauda dice: AQUÍ YACE EL EXCELENTISIMO SEÑOR DON PERAFAN DE RIBERA, FALLECIÓ A 2 DE ABRIL DE 1571 AÑOS.

            En uno de los muros, más pequeñas y de mármol, se exhiben la lauda funeraria de Doña Beatriz de Portocarrero con su escudo nobiliario y otra con el de los Riberas.



LAUDA DE DOÑA BEATRIZ DE PORTOCARRERO.

            Desde este patio del Claustrillo se pasa al interior de la Sala Capitular donde se encuentran las sepulturas de los Riberas. En la próxima entrada las veremos.